Dulcísimo Jesús Nazareno, por los méritos de tu pasión voluntariamente aceptada y tus sufrimientos camino al Calvario ten piedad de nosotros.
Que por tus padecimientos y muerte en el incruento madero de la cruz, sepamos aprender que tu sacrificio no fue en vano y que nosotros, pobres pecadores, podemos obtener por tu intercesión, una buena muerte que nos lleve a gozar de tu presencia infinita y bondadosa.
Atiende nuestras súplicas, ¡Oh Jesús de la Buena Muerte! socorre a los enfermos y agonizantes que esperan gozar de tu misericordia y presencia en los cielos. Ayúdanos a encontrar una buena muerte y especialmente perdona a todos los que por causas imprevistas, no tienen ni el tiempo ni la oportunidad de acogerse a tu santa voluntad.
Acuérdate de todos nosotros Dulce Nazareno Dominico, perdona nuestros pecados y condúcenos humildemente a la vida eterna. Amén.